“Adiós, chato”: Librarian in Black y los ebooks

Publicado en 1 de septiembre de 2012 por

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Imagen tomada de http://www.graphics99.com

Hay blogueros y luego está Sarah Houghton. Hay bibliotecarias y luego está Librarian in black. Hay gente que habla claro, que dice lo que piensa sin pelos en la lengua, y después viene ella y los desarma dejándolos como unos absurdos paladines del eufemismo. En su, hasta la fecha, último post publicado se despacha muy a gusto sobre la, según ella, mala relación entre las bibliotecas y los libros electrónicos. Y lo hace con una agresiva e hilarante comparación entre los proveedores y las relaciones con novios o novias que reclaman nuestra atención y, digamos, vampirizan nuestra energía sin ofrecer mucho a cambio: simpáticos, sexys, divertidos en un principio, pero que terminamos descubriendo como poco compañeros y detallistas. Sarah, @thelib, nos cuenta cómo ahora que ya todos tenemos experiencia en la vida lo que queremos es “ alguien que sea fogoso pero dulce, que nos bese suavemente y envíe mensajes cariñosos a lo largo del día”. Quizás, y esto ya es reflexión personal, puede que no sepamos lo que queremos pero sí lo que no queremos. Y dentro de esos compromisos tóxicos de los que hay que huir, la bibliotecaria norteamericana incluye todo lo que concierne a la gestión de libros electrónicos: desde lo que llama las “pesadillas del copyright” a los editores pasando por la incompatibilidad entre formatos, los ridículos términos de uso hasta aspectos como la proliferación de dispostiivos de lectura ; sin dejar de mencionar a los agregadores o empresas intermediarias : compara todo este entramado de intereses creados con los ya mentadas parejas que se aprovechan de tu generosidad para beneficiarse de forma egoísta. Y una tesis tan compleja y tan demoledora se apoya en los puntos siguientes:

  1. Los ebooks pasan de ti.La queja es aquí hacia la industria del libro electrónico que ha desestimado a las bibliotecas como negociadoras activas en los términos de uso, licencias, copyright, etc. Salvo algunas excepciones, y aludiendo también a cierta desidia profesional que nos ha llevado a no pronunciarnos en este debate, el grueso de las editoriales sigue sin tener en cuenta como socios proactivos a las bibliotecas
  2. Los ebooks te conquistan con vino y rosas, pero terminan por darte cerveza y Cheetos.

En un principio, todo sonaba maravilloso con respecto al libro electrónico en la biblioteca. Pero la realidad dista mucho de ser ese perfecto romance: te conformas con una pizza cutre en lugar de tener acceso a todo el banquete. Las secciones de ebooks de las bibliotecas ( teniendo en cuenta que no podemos elegir títulos de la mayoría de las editoriales que nos interesan, simple y llanamente porque no nos venden, y que el acceso y descarga son incómodos y farragosos así como bastante cuestionable todo lo relativo a la privacidad) terminan por ser algo precario y testimonial. Por no hablar de experiencias frustradas como la de NYPL.

3.- Los ebooks se acuestan con tu hermana.

Toda la artillería pesada va aquí dirigida hacia el DRM de una forma tangencial, pero más directamente hacia la oferta de títulos disponibles para préstamo en bibliotecas. ¿Por qué los consumidores “individuales” pueden escoger entre una larguísima lista que incluye novedades editoriales y las bibliotecas se ven relegadas a escoger entre algo mucho más limitado?

4.- Los ebooks evitarán siempre un compromiso real: dicen que sí, que lo quieren y desean, pero darán largas para luego echarse atrás.

Siempre que las bibliotecas han procurado negociar o hacer ver las dificultades para ofrecer, a partir de este modelo, un servicio de préstamo de ebooks variado y de caldiad, las editoriales se han escudado en respuestas evasivas como “estamos trabajando en ese modelo determinado”y postergando una actuación realista que nunca llega.. Respuestas vagas, poco convincentes, que nos llevan a la conclusión de que las editoriales ven a las bibliotecas como una amenaza a su negocio, no como un socio cooperante. ¿Vale la pena, por lo tanto, ofrecer un servicio de préstamo mediocre, poco proactivo y con pocas posibilidades de mejorar en el futuro? Para @lib hemos sido los mejores embajadores de los libros electrónicos, promocionándolos entre nuestros usuarios, para convertirlos a ellos mismos, posteriormente, en los grandes perdedores de esta historia: los únicos que han ganado han sido las editoriales.

Sarah no habla desde la tecnofobia ni desde el inmovilismo. Todo lo contrario. Como ella misma afirma al final de este contundente post, durante años ha luchado por la integración y visibilidad de los libros electrónicos en las bibliotecas, por la construcción y mantenimiento de consorcios locales y nacionales que permitiesen una adecuada gestión. Insiste en su apoyo a proyectos como Gutenberg y Open Library pero retira todo su crédito e interés de los que vengan de gigantes como Overdrive. Mientras no mejoren tanto las políticas de selección y acceso, cree firmemente que estamos ofreciendo un “quiero y no puedo” a los usuarios, prometiendo un Eldorado totalmente innacesible y creyendo que son los principales perjudicados y que merecen lo mejor. Siguiendo con la metáfora del principio, con esas relaciones tóxicas a largo plazo que tan románticas y prometedoras nos parecían al iniciarlas, la conclusión, para la desencantada Sarah es algo así como : “Adiós querido.Quiero a alguien que realmente me merezca”.

El post original de Librarian in Black http://librarianinblack.net/librarianinblack/2012/08/ebookssuckitude.html

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